Autor/a: Laura Gallego
ISBN: 9788467550030
Editorial: SM
Editorial: SM
Primera edición: 2011
Nº de páginas: 477
Precio: 14,95€
Algunas historias se escuchan... otras se viven. Viana, la única hija del duque de Rocagrís, está prometida al joven Robian de Castelmar desde que ambos eran niños. Los dos se aman y se casarán en primavera. Sin embargo, durante los festejos del solsticio de invierno, un arisco montaraz advierte al Rey de Nortia y sus caballeros de la amenaza de los bárbaros de las estepas, tanto Robian como el duque se ven obligados a marchar a la guerra. En tales circunstancias, una doncella como Viana no puede hacer otra cosa que esperar su regreso y, tal vez, prestar atención a las leyendas que se cuentan sobre el Gran Bosque, el lugar donde los árboles cantan.
Con este libro descubrí que no es oro todo lo que reluce, tal vez pueda ser savia, pero no oro. Cuando leí el libro, no me esperaba gran cosa y aunque me ha gustado, tampoco lo colocaría entre mis favoritos.
Te cuenta la historia de Viana y cómo los bárbaros destruyen toda su vida de princesa a la que ella aspiraba por ser la hija del duque de Rocagrís. Le dan varios palos que la obligan a abrir los ojos y a darse cuenta de cómo es todo en realidad. El desarrollo se basa en la adaptación y en el cambio de Viana, y en algunas ocasiones se me ha hecho bastante pesado.
El libro te engancha desde el primer momento por la forma de escribir de Laura Gallego, pero en algunas ocasiones se hace algo pesado, sobre todo con Uri, porque es como un niño pequeño que tiene que aprender todo desde cero. Pero el libro merece la pena leérselo solo por conocer a dos de los personajes que más me marcaron, que fueron Lobo y el trobador, que es quien cuenta la historia.
En definitiva, no iba con muchas espectativas pero me agradó en parte. No está entre mis libros favoritos pero merece la pena leérselo. El final del libro me gustó bastante, porque aunque era algo que se veía venir desde el principio, aunque he de decir que a mi me sorprendió la historia de Uri, me marcó bastante y me sacó una sonrisa.





